Buenas tardes diablillos!
Como se nota que ya pronto hacemos un mes de instituto…Este viernes examen de Historia del siglo xviii. Como ahora no dispongo de mucho tiempo, y quiero poder editar el blog, os escribiré cosas simples. Hoy os enseño un poema de José de Espronceda. Os dejo con ella corazones! ;)
Trae, Jarifa, trae tu mano,
ven y pósala en mi frente,
mi cabeza siento arder.
Ven y junta con mis labios
donde aún los besos palpitan
de tus amantes de ayer.
¿Qué la virtud, la pureza?
¿Qué la verdad y el cariño?
Mentida ilusión de niño
que halagó mi juventud.
Dadme vino: en él se ahoguen
mis recuerdos; aturdida,
sin sentir, huya la vida;
paz me traiga el ataúd.
Mujeres vi de virginal limpieza
entre albas nubes de celeste lumbre;
Yo las toqué, y en humo su pureza
trocarse vi, y en lodo y podredumbre.
Y encontré mi ilusión desvanecida,
y eterno e insaciable mi deseo.
Palpé la realidad y odié la vida:
solo en la paz de los sepulcros creo.
Muere, infeliz: la vida es un tormento,
un engaño el placer; no hay tierra
paz para ti, ni dicha, ni contento,
sino eterna ambición y eterna guerra.
Ven, Jarifa; tú has sufrido
como yo; tú nunca lloras.
Mas, ¡ay, triste!, que no ignoras
cuán amarga es mi aflicción.
Una misma es nuestra pena,
en vano el llanto contienes…
Tú también, como yo, tienes
desgarrado el corazón.
Hasta aquí la entrada de hoy. Solo deciros que siempre hay un rincón junto a mí en el que poder desahogaros, y por muy oscuro que veáis vuestro camino, confiad en mi.
Bye!












































